La DGT lanza una alerta roja a los dueños de coches eléctricos: Buscad un espacio resguardado

Mientras el precio de la gasolina y el diésel vuelve a emprender su particular escalada en los surtidores, los
propietarios de vehículos eléctricos se enfrentan a un enemigo igual de implacable que no perdona a nadie:
el frío polar. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha emitido una alerta oficial que ha dejado
fríos (literalmente) a miles de conductores de la nueva movilidad verde.

A diferencia de un robusto motor diésel o gasolina que, una vez caliente, ignora la temperatura exterior, los
sofisticados paquetes de baterías de iones de litio de los coches eléctricos sufren una crisis existencial cuando el
termómetro se desploma. Y la DGT no ha dudado en lanzar un SOS: «Buscad un espacio resguardado».

El comunicado de la DGT: ¿Qué le pasa a tu coche conectado al frío?

A través de su revista oficial y sus canales en la red social X, Tráfico ha sido tajante explicando la anatomía del
problema: «A diferencia de los coches de combustión, los eléctricos participan de un proceso más sensible al
termómetro porque su sistema central (la batería) no genera calor de forma inherente»
.

Pero, ¿qué significa esto en la vida real del conductor que va a trabajar a las 7 de la mañana a cero grados?

  • Parálisis Química: Las reacciones internas que permiten a la batería liberar energía para
    acelerar, o aceptar energía del cargador, se ralentizan drásticamente. El electrolito interno se vuelve denso y
    «perezoso».
  • Autonomía Mermada: Puedes irte a dormir con tu vehículo marcando 350 km de rango, y despertar
    con la desagradable sorpresa de que, debido a la helada nocturna, el ordenador de a bordo ha recalculado el
    alcance a apenas 250 km.
  • Tiempos de Carga Interminables: Acudir a un cargador rápido (Supercharger) con la batería
    congelada es inútil. El sistema de gestión térmica del coche capeará la potencia de carga para proteger
    las celdas, convirtiendo una parada de 20 minutos en una espera de una hora.

La solución exigida: «Buscad un espacio resguardado»

La principal recomendación de los expertos es evitar dejar el vehículo a la intemperie durante la noche. Aparcar en
un garaje subterráneo cerrado, aunque no tenga calefacción, puede suponer un diferencial de hasta 10 grados respecto
a la intemperie. Esto conserva el calor residual de la batería.

Además, recomiendan encarecidamente pre-acondicionar la cabina y la batería mientras el coche sigue
enchufado al cargador de casa. De esta manera, usas la electricidad de la red (y no la de tu autonomía) para
calentar el vehículo antes de salir a la carretera.

El 71% de España sigue atrincherada en la combustión

Esta vulnerabilidad térmica de los eléctricos llega en un momento de profundo debate en Europa. Según el último
barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de marzo, España sigue siendo un país de
gasolina y humo.

Los datos son reveladores: el 71,2% de los españoles conduce un coche tradicional (30,3% gasolina y
40,9% diésel), mientras que la cuota del vehículo eléctrico puro es de un raquítico 2%. Lo más llamativo es que el
46,8% de los encuestados apoya firmemente la medida de la Comisión Europea de permitir la venta de coches de
combustión más allá de 2035, una pequeña victoria para quienes aún desconfían de depender de un enchufe en mitad de
una tormenta de nieve.

¿Conducirás con tranquilidad este invierno o te sumas a la escasa estadística del 8,1% de españoles que jura
comprar un coche eléctrico en los próximos 5 años?